Para
comprender algunos de los conflictos que se pueden generar entre padres e hijos
durante la etapa de la adolescencia, os presento una metáfora que simboliza muy
bien cómo son los sentimientos y comportamientos de los padres ante los cambios
que van sucediendo en sus hijos.
“La
marea”
La
vida de nuestros hijos es como la marea. Mientras está baja, todo permanece
tranquilo y podemos disfrutar de su calma. Pero llega un momento en que la
marea sube y arrasa con todo lo que se encuentra por delante. Necesita
demostrar su potencia, su inmensidad. Echamos entonces de menos cuando la marea
estaba baja y podíamos disfrutar de ello. A veces, esa nostalgia nos empuja a
pretender contenerla, a poner diques que repriman su fuerza.
Chocamos
entonces, una y otra vez, contra las olas, sin darnos cuenta de que mientras
luchamos contra la marea, nos estamos perdiendo la grandiosa transformación que
se está produciendo en el mar.
¿CÓMO
MEJORAR LA COMUNICACIÓN CON ADOLESCENTES?
Algunas de las habilidades básicas de
comunicación con tus hij@s adolescentes son:
o Escucha
y observación:
¿Qué es?: Demostrarle que nos interesa lo que
dice, lo que siente, lo que le ocurre.
Sirve para: Que nuestro hijo nos escuche porque se
siente escuchado. Conocer a nuestro hijo y saber realmente lo que siente, lo
que ha ocurrido...
¿Qué hacemos?:
Les preguntamos por sus cosas, amigos,
preocupaciones, intereses...
Les miramos mientras hablamos.
Asentimos o usamos expresiones: “ya, ya,
claro...”
Resumimos la información del otro: “Así
que me cuentas que…”
Sólo escuchamos.
o Empatía:
¿Qué es?: Ponerse en el lugar de ellos, su
mentalidad, necesidades... aunque no nos guste o no estemos de acuerdo.
Sirve para: Posibilitar y mejorar la comunicación y
las relaciones ya que favorece que confíe en los padres. Controlar la
alteración emocional de nuestro hijo.
¿Qué hacemos?:
Pensamos la etapa por la que pasa
nuestro hijo.
Usamos expresiones: “Te comprendo”, “te
entiendo”, “lo siento mucho”, “sé que te sientes...”
Los gestos acompañan lo que decimos de
forma sincera.
En un primer momento no corregimos ni
damos consejos.
o Refuerzo:
¿Qué es?: Manifestar valoraciones positivas hacia
los aspectos correctos, que nos gustan de ellos, sus esfuerzos...
Sirve para: Favorecer que se repitan determinadas
conductas en los hijos. Favorecer el aprendizaje de conductas nuevas. Mejorar
nuestras relaciones y la comunicación.
¿Qué hacemos?:
Observar los aspectos positivos de las
conductas de nuestros hijos.
Expresárselo en un momento adecuado: por
ejemplo, a los adolescentes no les gusta que les digan ciertas cosas delante de
la gente.
Ser sincero y expresivo.
o Lenguaje:
¿Cómo debemos usar el lenguaje en la
comunicación?
Mensajes yo: "Yo prefiero, yo siento, quiero, he
decidido, me gusta..."
Lenguaje emocional: "Me encanta, disfruto, es precioso, me
incomoda, etc."
Ir al grano, ser directo y sincero: Evitar los rodeos y las justificaciones.
Evitar el uso de términos peyorativos y
las exageraciones:
“Pareces una guarra”, “eres un inocente”, “eres un mocoso...”
Ser concreto: "Me gusta mucho tu forma de vestir, es
original, no me gusta que no lleves la ropa sucia a la lavadora,..."
Buscar lo positivo incluso de los
aspectos negativos: “No
has aprobado matemáticas pero he de reconocer que te has esforzado.”
"Cómo
convivir con adolescentes". Guía de la Comunidad de Madrid.

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