
Los
límites marcan hasta donde deben llegar nuestros comportamientos para que no
interfieran en los de los demás.
Cada
edad o periodo de la vida de su hijo requiere de unas normas y de unos límites.
Lógicamente no deben ser las mismas para un niño que para un adolescente. Por
tanto las normas y límites se irán estableciendo a medida que su hijo avanza en
su proceso de desarrollo, así como la exigencia del cumplimiento de las mismas.
¿Por
qué establecer normas y límites?
Establecemos
normas y límites por diferentes motivos:
- Por
motivos de salud.
- Por
motivos de seguridad.
- Por
motivos de convivencia.
- Para
vivir en armonía.
- Por
valores morales y religiosos.
Elegir las propias normas:
Ustedes
deben establecer las normas que deben regir su vida familiar y la de sus hijos. La elección estará basada en las que le
han transmitido sus padres y hayan ido elaborando a lo largo de su vida, así
como las de la sociedad en la que viven. A lo largo de su experiencia como
padres se habrán encontrado en más de una ocasión con la dificultad de hacer
que sus hijos cumplan con las normas que les señalan. Algo se puede hacer para
lograr que obedezcan. Tengan en cuenta lo siguiente:
1. Las
normas deben ser comprensibles:
Las
normas y límites deben ser establecidas de forma clara y comprensible. Piense qué decir y dé instrucciones
específicas y claras. Los niños y los adolescentes necesitan oír y saber exactamente
qué comportamiento desea de ellos.
2. Deje
que sus hijos se expresen:
Los
niños y, sobre todo los adolescentes, valoran que se les tengan en cuenta a la
hora de establecer limitaciones. Cuando los hijos colaboran, es más probable
que obedezcan. Sin embargo, escucharlos no significa que tenga que estar de
acuerdo y cambie las normas. Algunas normas y limitaciones pueden establecerse en
común y otras tendrá que establecerlas usted desde su responsabilidad de padre/madre.
3. Explíqueles
por qué:
Los
niños y jóvenes tienden a obedecer más las normas y los límites cuando
comprenden las razones: “no puedes ir en bicicleta por la ciudad porque no”,
“no puedes salir este fin de semana porque no”, son normas sin explicación; “no
puedes ir en bicicleta por la ciudad porque hay demasiado tráfico y corres
peligro”, “no puedes trasnochar este fin de semana porque el lunes tienes un
examen”, incluyen una explicación. Saber que detrás de cada norma y límite hay
una explicación lógica ayudará a que sus hijos le obedezcan.
Intente
no implantar normas imprevistas. Haga lo posible porque sus hijos conozcan la
norma antes de infringirla. ¿Cómo se supone que su hijo va a saber que no puede
ir en bicicleta por la ciudad, ni trasnochar la víspera de exámenes, si no se
lo ha dicho antes? Sus hijos deben saber con antelación las normas y los
límites.
5.
Recuérdelas periódicamente:
Los
niños y jóvenes, a veces, olvidan las normas. Igual que los adultos. Si nota
que su hijo ha olvidado una norma, no espere hasta que surjan los problemas, con delicadeza recuérdesela. Pero si su hijo
la olvida más de dos o tres veces y su “recordatorio” se convierte en una
rutina y/o regañina, trate de ver que está pasando y actúe razonable, firme y
consecuentemente.
6.
Mejor positivas que negativas:
Siempre
que pueda, intente que sus normas sean “positivas” en lugar de “negativas”.
Hacen que los niños entiendan claramente el comportamiento correcto: “Puedes
jugar a la pelota fuera” en lugar de “no juegues dentro de casa a la pelota”, o
“lávate las manos antes de sentarte a la mesa” en lugar de “no vengas a la mesa
con las manos sucias”.

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