martes, 26 de febrero de 2013

¿ES POSIBLE EL CAMBIO EN LAS PERSONAS?

La metáfora del junco y el roble

 
 
 “A la orilla de un río, un roble fue derribado por una tormenta y, arrastrado por la corriente, una de sus ramas se encontró con un junco crecido en un juncal cerca de la ribera.
El impacto produjo un gran desconcierto en el roble que no pudo evitar preguntarle al junco cómo había logrado mantenerse sano y salvo, en medio de una tempestad que, por su furia, incluso había sido capaz de arrancar de raíz un roble.
 
El por qué, dijo el junco, consiste en que yo logro mi seguridad mediante una habilidad opuesta a la tuya: en vez de permanecer inflexible y testarudo, me adapto ante las ráfagas del viento y no sucumbo”.
 
 
 
 
 
 
 

¿Qué implicaciones tiene esta metáfora?

Sin duda, la habilidad de  adaptarnos a los cambios que se nos presentan en la vida es crucial para nuestro bienestar emocional.

En la mayoría de los casos que se presentan en consulta,  la causa de un determinado problema psicológico, viene precedida de no haber conseguido modificar nuestra conducta ante un suceso traumático, estresante, o algún cambio significativo en nuestra vida, ante él que no hemos podido cambiar y seguir hacia adelante.
Y es que, cambiar,  puede  resultar muy difícil y tenemos el derecho de sentir miedo, pero lo que hay que tener en cuenta, es que “nadie cambia si no quiere cambiar”, por lo que somos nosotros mismos los que tenemos que tener clara esa necesidad de cambiar en nuestra vida.


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