miércoles, 13 de marzo de 2013

ANSIEDAD

La ansiedad es un estado de ánimo negativo caracterizado por inquietud y por una serie de reacciones fisiológicas o corporales, y es la respuesta emocional habitual a las amenazas o peligros. Habitualmente, esta reacción emocional va acompañada por una marcada tendencia a evitar o controlar las amenazas o peligros. La ansiedad es una emoción que, en muchas circunstancias, es adaptativa para el individuo ya que le permite estar alerta y dispuesto para hacer frente a los cambios y problemas que el ambiente le plantea.
Los problemas o trastornos de ansiedad surgen cuando la respuesta resulta excesiva o desproporcionada y “avisa” de señales que no resultan peligrosas para el individuo.
Los trastornos de ansiedad son los trastornos psicológicos más frecuentes en la población general, y los más frecuentes en los contextos clínicos. Por otra parte, la ansiedad está presente en la mayor parte de los problemas clínicos y enfermedades.

¿QUÉ ES PARA TI LA ANSIEDAD?

¿Crees que es algo negativo, o por el contrario puede resultar de cierta utilidad en alguna situación?
Existe la creencia generalizada, sobre todo cuando se tiene un trastorno de ansiedad, de que ésta se trata de algo negativo, incluso peligroso, siempre. En términos generales, se podría entender la ansiedad como una reacción de alerta o de alarma de la que dispone nuestro organismo para defendernos cuando percibimos que estamos frente a un peligro. En este sentido, la ansiedad no sólo no es negativa, sino que puede resultar esencial para nuestra supervivencia. Seguramente, sin la reacción que comporta la ansiedad, el ser humano no habría sobrevivido a lo largo de la historia.
Lo que desde luego está claro, es que esta reacción de alarma nunca es peligrosa. Nunca nadie en ningún lugar del mundo se ha muerto, ha enloquecido, ha perdido el control o se ha desmayado por esto. Los estudios que se han realizado, parecen demostrar que las sensaciones de ansiedad en sí mismas, son inofensivas. Por otra parte, la ansiedad puede proporcionar a la persona un grado óptimo de activación que le ayude a mejorar su rendimiento.
Cuando nos encontramos ansiosos tenemos unos pensamientos, que nos avisan de que estamos ante un peligro; ciertas reacciones corporales que denominamos respuesta fisiológica; y un componente motor, que nos lleva a huir o escapar del peligro, según la situación ante la que nos encontremos. Éstas son las tres formas en que se manifiesta la ansiedad.
Ahora vamos a ver la relación que puede haber entre estas tres formas de ansiedad mediante un ejemplo (tomado de Beck):
Imagínate que un día te encuentras sólo en casa y entonces se oye un ruido fuerte en el otro extremo de la casa. Tú piensas que has dejado la ventana abierta y como vives en un primer piso, crees que un ladrón ha entrado a robar a tu casa. ¿Cómo crees que te sentirías? Seguramente te pondrías nervioso y tendrías sensaciones corporales como taquicardia, temblor, y “de todo”. ¿Y qué harías? En ese caso intentarías salir de la casa o esconderte para que no te vieran.
Pero, ¿y si ahora imaginas esa misma situación pero esta vez lo interpretas como que es un día de viento y seguro que la ventana se ha abierto o cerrado bruscamente? ¿Cómo te sentirías y qué harías? ¿Te sentirías igual que si pensases que es un ladrón? Como puedes ver, la situación es la misma, pero según se interprete, la reacción es muy distinta.
La importancia de cómo PENSAMOS:Como ya hemos explicado, ante una misma situación, las personas pensamos y sentimos de forma diferente.
La cadena de pensamientos o autoverbalizaciones que aparecen como respuesta a un suceso real pueden ser de dos tipos:
·         Pensamientos Racionales: Permiten interpretar de forma adecuada y positiva la realidad.
·         Pensamientos Irracionales: Son interpretaciones de la realidad que no se adecúan con la realidad, que son negativas (generan emociones negativas).


Características de los pensamientos irracionales:

o   Específicos, discretos. Aparecen en nuestra mente casi sin darnos cuenta.
o   Taquigrafiados, compuestos de pocas palabras o frases, o incluso formados por una representación visual breve.
o   Creídos a pesar de ser irracionales y no basarse en evidencia suficiente.
o   Espontáneos, difíciles de controlar, aparecen de repente en nuestra mente.
o    Aparecen como obligaciones que nos imponemos a nosotros o a los demás en forma de exigencias. Se expresan en términos de “habría de”, “tendría que”, o “debería”.
o   Dramatizan o exageran las cosas, suponiendo siempre lo peor.
o   Son propios y característicos de cada persona. Ante un mismo acontecimiento cada persona lo interpreta a su manera creyendo "tener la razón", sin atender a otros datos o valoraciones distintas.
o   Son difíciles de desviar, se mezclan en nuestra mente con otros pensamientos, sin que nos demos cuenta de ellos.
o   Son aprendidos, por tanto, pueden también desaprenderse y sustituirse por otros más positivos y ajustados a la realidad.
A estos pensamientos se les llama DISTORSIONES COGNITIVAS (son pensamientos dañinos para nosotros, que aparecen de manera espontánea, no nos da tiempo a reflexionar sobre ellos antes de que aparezcan en nuestra cabeza).

SENTIMOS COMO PENSAMOS

Os presento una metáfora que representa muy bien la influencia negativa que pueden tener nuestros pensamientos en nuestras vidas,  y en concreto, sobre cómo nos preocupamos de manera excesiva, por lo que digan o piensen los demás, hasta variar nuestro comportamiento y sentirnos mal:
“Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer mundo. Así, se fueron los tres con su burro y pasaron por 5 pueblos.
Pero al pasar por el primer pueblo, oyeron que la gente comentaba: ‘¡Mira ese chico mal educado! Él, arriba del burro y los pobres padres, ya mayores, llevándolo de las riendas!’ Entonces, la mujer le dijo a su esposo: ‘No permitamos que la gente hable mal del niño.’ El esposo lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: ‘¡Mira qué sin vergüenza ese tipo! Deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima’. Entonces, tomaron la decisión de subir a la mujer al burro mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: ‘¡Pobre hombre! Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro. Y pobre hijo… ¡qué le espera con esa madre!’ Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres para comenzar nuevamente su peregrinaje. Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que sus pobladores decían: ‘¡Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a partirle la columna!’
Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: ‘¡Mira a esos tres idiotas: caminan cuando tienen un burro que podría llevarlos!”


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