La
ansiedad es un estado de ánimo negativo caracterizado por inquietud y por una
serie de reacciones fisiológicas o corporales, y es la respuesta emocional
habitual a las amenazas o peligros. Habitualmente, esta reacción emocional va
acompañada por una marcada tendencia a evitar o controlar las amenazas o
peligros. La ansiedad es una emoción que, en muchas circunstancias, es adaptativa
para el individuo ya que le permite estar alerta y dispuesto para hacer
frente a los cambios y problemas que el ambiente le plantea.
Los problemas
o trastornos de ansiedad surgen
cuando la respuesta resulta excesiva o
desproporcionada y “avisa” de señales que no resultan peligrosas para el
individuo.
Los trastornos
de ansiedad son los trastornos
psicológicos más frecuentes en la población general, y los más frecuentes en
los contextos clínicos. Por otra parte, la ansiedad está presente en la
mayor parte de los problemas clínicos y enfermedades.
¿QUÉ ES
PARA TI LA ANSIEDAD?
Existe la
creencia generalizada, sobre todo cuando se tiene un trastorno de ansiedad, de
que ésta se trata de algo negativo, incluso peligroso, siempre. En términos
generales, se podría entender la ansiedad como una reacción de alerta o de
alarma de la que dispone nuestro organismo para defendernos cuando percibimos
que estamos frente a un peligro. En este sentido, la ansiedad no sólo no es
negativa, sino que puede resultar esencial para nuestra supervivencia. Seguramente,
sin la reacción que comporta la ansiedad, el ser humano no habría sobrevivido a
lo largo de la historia.
Lo que
desde luego está claro, es que esta reacción de alarma nunca es peligrosa. Nunca
nadie en ningún lugar del mundo se ha muerto, ha enloquecido, ha perdido el
control o se ha desmayado por esto. Los estudios que se han realizado, parecen
demostrar que las sensaciones de ansiedad en sí mismas, son inofensivas. Por otra
parte, la ansiedad puede proporcionar a la persona un grado óptimo de
activación que le ayude a mejorar su rendimiento.
Cuando nos
encontramos ansiosos tenemos unos pensamientos,
que nos avisan de que estamos ante un peligro; ciertas reacciones corporales
que denominamos respuesta fisiológica;
y un componente motor, que nos lleva
a huir o escapar del peligro, según la situación ante la que nos encontremos. Éstas
son las tres formas en que se manifiesta
la ansiedad.
Ahora vamos
a ver la relación que puede haber entre estas tres formas de ansiedad mediante
un ejemplo (tomado de Beck):
Imagínate
que un día te encuentras sólo en casa y entonces se oye un ruido fuerte en el
otro extremo de la casa. Tú piensas
que has dejado la ventana abierta y como vives en un primer piso, crees que un
ladrón ha entrado a robar a tu casa. ¿Cómo crees que te sentirías? Seguramente te pondrías nervioso y tendrías sensaciones
corporales como taquicardia, temblor, y “de todo”. ¿Y qué harías? En ese caso intentarías salir de la casa o esconderte para
que no te vieran.
Pero, ¿y
si ahora imaginas esa misma situación pero esta vez lo interpretas como que es un día de viento y seguro que la ventana
se ha abierto o cerrado bruscamente? ¿Cómo te sentirías y qué harías? ¿Te
sentirías igual que si pensases que es un ladrón? Como puedes ver, la situación
es la misma, pero según se interprete, la reacción es muy distinta.
La importancia de cómo PENSAMOS:Como ya
hemos explicado, ante una misma situación, las personas pensamos y sentimos de
forma diferente.
La cadena
de pensamientos o autoverbalizaciones que aparecen como respuesta a un suceso real
pueden ser de dos tipos:
·
Pensamientos Racionales: Permiten interpretar de forma adecuada y positiva la realidad.
·
Pensamientos Irracionales: Son interpretaciones de la realidad que no se adecúan con la realidad, que son negativas (generan emociones negativas).
Características de los pensamientos
irracionales:
o
Específicos, discretos.
Aparecen en nuestra mente casi sin darnos cuenta.
o
Taquigrafiados, compuestos
de pocas palabras o frases, o incluso formados por una representación visual
breve.
o
Creídos a pesar de ser
irracionales y no basarse en evidencia suficiente.
o
Espontáneos,
difíciles de controlar, aparecen de repente en nuestra mente.
o
Aparecen
como obligaciones que nos imponemos a nosotros o a los demás en forma de
exigencias. Se expresan en términos de “habría de”, “tendría que”, o “debería”.
o
Dramatizan o exageran
las cosas, suponiendo siempre lo peor.
o
Son propios y característicos de cada persona.
Ante un mismo acontecimiento cada persona lo interpreta a su manera creyendo
"tener la razón", sin atender a otros datos o valoraciones distintas.
o
Son difíciles de desviar, se mezclan en
nuestra mente con otros pensamientos, sin que nos demos cuenta de ellos.
o
Son aprendidos, por tanto, pueden también
desaprenderse y sustituirse por otros más positivos y ajustados a la realidad.
A estos
pensamientos se les llama DISTORSIONES COGNITIVAS (son pensamientos dañinos
para nosotros, que aparecen de manera espontánea, no nos da tiempo a
reflexionar sobre ellos antes de que aparezcan en nuestra cabeza).
SENTIMOS
COMO PENSAMOS
Os
presento una metáfora que representa muy bien la influencia negativa que pueden
tener nuestros pensamientos en nuestras vidas, y en concreto, sobre cómo nos preocupamos de
manera excesiva, por lo que digan o piensen los demás, hasta variar nuestro
comportamiento y sentirnos mal:
“Había
una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar,
trabajar y conocer mundo. Así, se fueron los tres con su burro y pasaron por 5
pueblos.
Pero al
pasar por el primer pueblo, oyeron que la gente comentaba: ‘¡Mira ese chico mal
educado! Él, arriba del burro y los pobres padres, ya mayores, llevándolo de
las riendas!’ Entonces, la mujer le dijo a su esposo: ‘No permitamos que la
gente hable mal del niño.’ El esposo lo bajó y se subió él.
Al
llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: ‘¡Mira qué sin vergüenza ese
tipo! Deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy
cómodo encima’. Entonces, tomaron la decisión de subir a la mujer al burro
mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
Al
pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: ‘¡Pobre hombre! Después de
trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro. Y pobre hijo… ¡qué
le espera con esa madre!’ Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro
los tres para comenzar nuevamente su peregrinaje. Al llegar al pueblo
siguiente, escucharon que sus pobladores decían: ‘¡Son unas bestias, más
bestias que el burro que los lleva, van a partirle la columna!’
Por último,
decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el
pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: ‘¡Mira a
esos tres idiotas: caminan cuando tienen un burro que podría llevarlos!”
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