Nos
adentramos en las últimas semanas de colegio/instituto antes de las vacaciones
de verano, y con ellas llegan los últimos exámenes del curso.
Los
exámenes suelen ser la angustia de muchos alumnos, desde los más pequeños a los
mayores, pero también de los padres. Sin embargo, hoy por hoy son necesarios
para demostrar que se saben los conocimientos a evaluar. Hay que inculcar a
nuestros hijos que los exámenes son necesarios para demostrar lo que uno sabe,
nos guste o no.
Una
forma de afrontar de una mejor manera los exámenes, es que se practiquen
previamente los diferentes tipos de exámenes:
1.
Exámenes de Redacción: En ellos hay que
desarrollar las ideas clave en forma extensa, a partir de un esquema. Es bueno
practicar este tipo de exámenes, dejando claro que hay que exponer primero las
ideas básicas al inicio del examen y, según el tiempo que quede, añadir otras
en orden de importancia.
2.
Preguntas breves: En este tipo de cuestiones hay
que ser claro y escueto. Lo importante es dar una respuesta exacta y siempre,
leer con calma las preguntas.
3.
Exámenes tipo test: Cuando en este tipo de
controles se descuenta puntos al equivocarse, hay que contestar sólo a lo que
uno sepa, leyendo detenidamente los enunciados. No te pares y deja lo que no
sepas para el final. Si has de arriesgarte, elimina las respuestas más
improbables y quédate con la que parece mejor. En el caso de que no descuenten
los errores, contesta a todo.
4.
Problemas de cálculo en los exámenes: Practica
previamente repitiendo los ejercicios hechos en clase y memorizando las
fórmulas. En el momento del examen, calcula cuanto puntúa cada problema y haz
primero los que mejor sabes o más seguro estás. Desarrolla el ejercicio con
claridad, y acostúmbrate a acompañar las operaciones con la explicación del proceso
que sigues.
Practica
estos tipos de exámenes en casa todo lo que puedas.
·
Habla con tu hijo/a sobre la importancia de ir
al examen sabiendo perfectamente el temario, así como el tipo de examen que
pondrá el profesor.
·
Anima a tu hijo/a a repasar los exámenes
anteriores ya realizados.
·
Ayúdale a plantear y responder cuestiones
prácticas.
·
Insiste en la importancia del estudio diario y
del repaso regular en lugar del “atracón” de estudio de la víspera del examen.
·
Es muy importante insistir en que desarrollen el
método de primero comprender y después memorizar.
·
Ayuda a tus hijos enseñándoles algunas claves
para mejorar en los exámenes:
1.
Relájate antes del examen: Antes de entrar y
antes de empezar. Si uno va bien preparado se mantendrá tranquilo durante del
examen.
2.
Leer el examen completo, si es posible, antes de
empezar a contestar para tener una idea general de él.
3.
Es bueno saber cómo valora el profesor y tratar
de responder como él desea.
4.
Responder primero las preguntas que mejor se
sabe.
5.
Leer atentamente y comprender bien la pregunta
antes de responder.
6.
Señalar las preguntas dudosas y seguir adelante,
si sobra tiempo se contestarán.
7.
Tratar de replantear las preguntas difíciles con
otras palabras, quizás se entiendan así.
8.
En preguntas que requieran una respuesta
extensa, es bueno hacerse un esquema antes.
9.
Repasar las respuestas, si hay tiempo, antes de
entregar el examen.
10. Presentar
el examen lo más ordenado, claro y limpio posible. No hay que escatimar
esfuerzos en hacer comprender a nuestros hijos, lo importante que es la
presentación de un examen. Esto lo deberán aplicar a todo aquello que forme parte
de su vida. No permitas que tu hijo, como estudiante, sea un alumno
“descuidado”.
Si se
estudia de una forma adecuada, constante y se comprenden bien las materias,
probablemente el alumno no tendrá ningún problema a la hora de realizar el
examen.






