martes, 23 de abril de 2013

LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA

Los beneficios del libro para los niños son incalculables y para toda la vida. Llevan al niño a querer leer, a buscar saber, a adentrarse en el mundo del arte, del dibujo y de la imagen a través de las ilustraciones.
Todos sabemos que el hábito de la lectura es un gran estímulo a la creatividad, imaginación, inteligencia y a la capacidad verbal y de concentración de los niños. Por eso, los libros deberían estar presentes en el día a día de los niños, del mismo modo que sus juguetes. Éstos nos enriquecen a todos, nos llevan a buscar aventuras, historias e información diversa.
El libro es una gran ventana a la formación en todos los sentidos. Podríamos estar aquí hablando y hablando acerca de los beneficios del libro para los niños, pero no pararíamos jamás. Lo importante es tener claro que los libros son importantes, pero el acto de leer, si es posible todos los días, llevará a su hijo a este rincón tan exquisito que es la aventura del saber, del conocer y descubrir. Además, si los padres y las madres comparten el momento de lectura de un libro con los hijos, estarán estableciendo un lazo especial  entre ambas partes.
La lectura ha sufrido las consecuencias de los cambios sociales. Lo que antes solo llegaba por letra impresa, facilitando el proceso de la imaginación, llega  ahora directamente a través de imágenes y no hace falta imaginar nada, viene todo hecho. Esto, para un niño que está en proceso de formación, puede resultar un grave inconveniente, ya que el pensamiento no se ejercita, haciéndose débil, es decir, el razonamiento se hace limitado por no practicar ir a la esencia de las cosas, y carece también de un vocabulario amplio y preciso.
La afición a la lectura no se puede imponer como si fuera una especie de obligación o castigo, sino todo lo contrario, fomentando dicho interés desde las primeras edades y con el ejemplo paterno desde el principio.
La tarea de enseñar a leer a los hijos implica que tienen que aprender a leer pensando y comprendiendo, no solo memorizando; leer analizando, para aceptar o rechazar ideas y así formar su propio criterio; leer preguntando y respondiendo.

Los objetivos que pueden plantearse los padres en relación con la lectura son fundamentalmente los siguientes:

 • Que los hijos desarrollen la afición y el hábito de lectura.
• Que las lecturas de los hijos se seleccionen con buen criterio:
- De acuerdo con los intereses de cada edad.
- De acuerdo con valores científicos, literarios y los de la familia.
• Que las lecturas contribuyan a la formación intelectual y cultura de los hijos  (sin reducirlas a “pasatiempos” o lecturas de evasión).
• Que los hijos aprendan a leer (insistimos, lectura comprensiva y crítica) y mejoren su nivel lector con el tiempo.
• Que las lecturas sean un factor de cultura familiar.

Hay varias maneras, que se complementan entre sí, para fomentar en los hijos el gusto y afición por la lectura:

– Conseguir que los libros sean algo normal en el ambiente familiar: que en casa existan libros, que se adquieran periódicamente, que la llegada de un libro a casa se comente en la familia.
– Que los hijos vean leer libros, el diario y revistas interesantes a sus padres.
– Poner a los hijos en contacto con los libros cuanto antes mejor.
– Lecturas conjuntas entre padres e hijos seguidas de comentarios.
– Controlar el uso de la televisión, ya que actualmente es el mayor obstáculo para la lectura.

Un lector no nace, se hace:

El interés por la lectura se debe inculcar a un bebé desde la cuna y tratar, con persistencia y dedicación, que se convierta en un hábito. Es fundamental para los niños que aprendan a buscar conocimientos mediante la lectura desde la más temprana edad. Los niños deben oír historias lo antes posible. Se recomienda además que lo hagan con disciplina, es decir, teniendo preconcebida una hora al día para hacerlo. Podría ser a la hora de dormir, o después de comer, y lejos de cualquier distracción. 
No es necesario esperar a que un niño lea para que él pueda tener contactos con los libros. Hay libros para todas las edades. Libros sólo con imágenes, para que los padres vayan indicando el nombre de cada imagen y haciendo  que el bebé lo repita, hay libros con vocabularios, es decir, que además de la imagen lleva también el nombre debajo de la misma, para que el bebé vaya visualizando las letras y las palabras. Y los libros con texto e ilustraciones para los niños que ya saben leer.


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