¿Qué es la motivación?
Sería ese proceso intermedio que activa la conducta o la orientan en un sentido determinado para conseguir un determinado fin (es la disposición al esfuerzo mantenido por conseguir una determinada meta). Depende mucho de los éxitos o fracasos que se han tenido en el pasado.
Hay variables que proviniendo de los padres
juegan un papel importante en esta motivación:
- La atención
que reciba.
- El refuerzo
social.
- Las
expectativas que generan los padres.
Podemos distinguir dos tipos de motivación:
- Motivación
intrínseca: Es el sentimiento de competencia y autodeterminación que
genera el hecho de realizar la tarea, y no depende de consecuencias
externas. Ejemplo: cuando un niño se aprende la lista de nombres de
jugadores de fútbol, porque realmente le llama la atención, le motiva,
significa algo para él y no obtiene recompensas externas (lo aprende
porqué sí).
- Motivación
extrínseca: Realización de la tarea para conseguir un premio o evitar un
castigo. Ejemplos: Cuando el niño recoge su habitación porque quiere
conseguir que le dejen salir antes con sus amigos o cuando van a hacer un
recado porque saben que se pueden comprar chucherías.
Por ello, la educación no debe limitarse a
transmitir conocimientos, sino que debe además ser capaz de transmitir valores
y actitudes positivas hacia la actividad escolar.
Además debemos apuntar que los sujetos con alta
motivación persisten más en la tarea y por tanto es más probable que alcancen
sus metas, hacen juicios independientes y se proponen retos sopesando cuidadosamente
sus posibilidades de éxito, y el propio éxito alcanzado refuerza su forma
adecuada de afrontar las tareas.
LAS FUENTES PRINCIPALES DE LA MOTIVACIÓN:
La familia es la primera variable y la más constante; la
disposición para aprender se la enseñamos a nuestros hijos con nuestras
preguntas y comentarios, o siendo modelo o ejemplo en nuestra vida cotidiana.
Tres aspectos que tienen una influencia destacada en la motivación escolar de
los hijos son:
- Su actitud
ante el conocimiento y la escuela.
- El tipo de
relación afectiva que establece con su hijo.
- Y las
destrezas y habilidades que despliega para motivarle y ayudarle en el
trabajo escolar.
En el ámbito escolar sabemos que mientras que hay
alumnos que realmente animan y ayudan al proceso de enseñanza y aprendizaje,
otros, por el contrario, dificultan, entorpecen,... por lo que debemos
reconocer que todo lo que se realiza en la escuela tiene una influencia mutua,
existe una interdependencia entre la actuación del profesor y el comportamiento
y actitudes que manifiesta el alumnado en general.
Como conclusión de este apartado hay que decir
que la motivación la debemos entender como una capacidad más de la personalidad
del individuo que es educable y que se puede desarrollar, pero que a su vez,
exige una adaptación a muy distintos niveles. Para empezar a motivar a una
persona hacia los estudios hay que considerar su historia e ir poco a poco sin
pretender grandes avances de inmediato puesto que contamos con limitaciones ya
citadas anteriormente. Los cambios precisan tiempo, son lentos. Para
conseguirlos hace falta que las ayudas no desaparezcan, sean constantes.


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