La
comunicación es el puente que siempre debe permanecer entre el cuidador y el
familiar con demencia. De esta forma, el enfermo puede permanecer conectado
consigo mismo y con el mundo que le rodea. Los cuidadores que han logrado
mantener una buena relación con un familiar que padece esta enfermedad utilizan
consistentemente diferentes estrategias.
Problemas en la comunicación con personas
con demencia:
Ø Tienen
dificultad para expresarse y para comprender.
Ø Olvidan
rápidamente lo que se les dice.
Ø Repiten
lo mismo una y otra vez.
Ø Cuentan
historias que no tienen lógica.
Ø Pueden
no recordar los nombres de los familiares ni saber quiénes son éstos.
Ø Pueden
describir un objeto, pero no saber su nombre.
Piense que los problemas de su familiar se
deben a la enfermedad y no a que voluntariamente quiera irritarle
a usted o “sacarle de quicio”.
1.
Capte
su atención y proporciónele seguridad (sonríale, tómele del
brazo o dele un abrazo).
2.
Llame a
su familiar por su nombre, situándose frente a él y hablando
despacio.
3.
Elija
temas agradables de conversación, háblele sobre aquello que a él
o ella le gusta y le es agradable. Hechos y acontecimientos del pasado que
hayan sido de interés para su familiar pueden ser temas adecuados, ya que le
gustará hablar de ellos.
4.
Utilice
un trato apropiado. Háblele como a un adulto, no como si se
tratara de un niño. Esto significa evitar las palabras, frases y el tono de voz
que empleamos con los bebés y los niños. También, significa evitar la tendencia
a utilizar la palabra “nosotros”, como cuando por ejemplo, se dice “parece que
hoy tenemos buen aspecto”. A menos, que se quiera realmente decir “nosotros”,
no es conveniente utilizarlo, siendo preferible utilizar frases como “tienes
buen aspecto”, que significaría lo mismo pero expresado de una manera adulta.
5.
Es
preferible que le diga a su familiar lo que debe hacer y no lo que no debe
hacer. De esta manera hará más fácil que le entienda. Así, es
preferible decirle “quédate en el salón”, que “no te muevas del salón”.
6.
Haga
preguntas sencillas. Evite realizar preguntas cuando la enfermedad
se encuentre en un estado avanzado. Pero si lo hace, limite las alternativas de
respuesta. Algunos ejemplos de preguntas adecuadas son: “¿quieres una manzana?
(a la vez que se le muestra); “¿te gustaría dar un paseo?” (pregunta con
respuesta sí/no). Evite preguntas más complejas, ante las que son posibles
diversas respuestas. Por ejemplo, “¿qué quieres comer?”, ya que tiene tantas
posibles respuestas que puede dificultar que su familiar responda.
7.
Simplifique
lo que quiere decir. Utilice palabras familiares y conocidas. Evite
largas parrafadas que contribuirían a una mayor confusión de su familiar. Una
información sencilla y breve ayudará a que se sienta orientado y seguro.
8.
Escúchele
pacientemente pensando que va a comprenderle. Aunque, en
ocasiones, no le pueda entender pese al empeño que pone, otras veces podrá
entenderle.
9.
Mantenga
la calma. Intente sonreír y mostrar sentido del humor. Una respuesta
de impaciencia o agresividad, sólo lleva a provocar un conflicto. En
situaciones donde la persona mayor parezca preocupada y tensa, el cuidador debe
responder con tranquilidad. Es preferible utilizar diferentes palabras y
frases, pensando qué es lo que puede querer su familiar o cogerle suavemente de
las manos para tranquilizarle.
10. No intente razonar ni aplicar la lógica con
su familiar. A veces, la persona que padece demencia vive
en su propio mundo, siguiendo su propia lógica y realizando acciones de difícil
comprensión para las personas que no sufren tal enfermedad (por ejemplo,
ponerse la ropa interior sobre la exterior). A veces puede ser conveniente
seguir la realidad que vive el enfermo aunque realice actos que no sean lógicos
para los demás. Mientras su actividad no sea peligrosa para él o para los demás
miembros de la familia, deje que la continúe aunque no sea del todo lógica ni
comprensible para usted. Esto transmite seguridad a su familiar.
11.
Elimine
la utilización de la expresión “¿no recuerdas?”. El
enfermo de Alzheimer va perdiendo la memoria con el tiempo. Por esta razón
habrá cosas que no pueda recordar y se sentirá frustrado. Sea comprensivo en
estos momentos. Preguntarle si recuerda algo le pone en un aprieto. Es necesario vigilar y evitar las expresiones
que examinen la capacidad de memoria de su familiar. Así, utilizar expresiones
tales como ¿cuándo hiciste…?, o ¿cuánto tiempo hace que…?, pueden causarle
frustración. Por ejemplo, es preferible decir “aquí está tu prima Carmen”, en
lugar de “¿no recuerdas a tu prima Carmen?”.
12. Dele la oportunidad de responder. Lo
que parece un silencio largo e inútil para usted, puede significar que su
familiar está concentrándose, comprendiendo lo que acaba de decirle y buscando
una respuesta. Si no responde en 1 o 2 minutos, repita usted su pregunta o
comentario exactamente de la misma manera o comentario exactamente de la misma
manera en que lo hizo anteriormente, empleando las mismas palabras, ya que así
le facilitará que lo acabe de entender.
13. Ayúdele a comunicarse a través de la
lectura. Una de las actividades de más interés y que más amena
puede resultar para su familiar si padece esta enfermedad es la lectura. Leerle
durante un rato un pequeño texto es también una forma de comunicación.
RECUERDE:
v Una comunicación eficaz ayuda a un mejor
entendimiento entre la persona mayor y el familiar que le cuida, evitando
problemas de relación derivados de información mal expresadas o mal entendidas.
v Usted puede comunicarse mejor con la
persona a la que le cuida si la tiene en cuenta, poniéndose en su lugar,
dándole el tiempo necesario para que responda y prestando atención a lo que le
dice.
v Si tiene que decir a su familiar algo
importante elija el momento y lugar adecuado.
"Cuando las personas mayores necesitan ayuda. Guía para cuidadores y familiares".

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