viernes, 3 de mayo de 2013

LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN CON FAMILIARES CON ALGUNA DEMENCIA

La comunicación es el puente que siempre debe permanecer entre el cuidador y el familiar con demencia. De esta forma, el enfermo puede permanecer conectado consigo mismo y con el mundo que le rodea. Los cuidadores que han logrado mantener una buena relación con un familiar que padece esta enfermedad utilizan consistentemente diferentes estrategias.


Problemas en la comunicación con personas con demencia:


Ø  Tienen dificultad para expresarse y para comprender.

Ø  Olvidan rápidamente lo que se les dice.

Ø  Repiten lo mismo una y otra vez.

Ø  Cuentan historias que no tienen lógica.

Ø  Pueden no recordar los nombres de los familiares ni saber quiénes son éstos.

Ø  Pueden describir un objeto, pero no saber su nombre.

Piense que los problemas de su familiar se deben a la enfermedad y no a que voluntariamente quiera irritarle a usted o “sacarle de quicio”.

1.       Capte su atención y proporciónele seguridad (sonríale, tómele del brazo o dele un abrazo).

2.      Llame a su familiar por su nombre, situándose frente a él y hablando despacio.

3.      Elija temas agradables de conversación, háblele sobre aquello que a él o ella le gusta y le es agradable. Hechos y acontecimientos del pasado que hayan sido de interés para su familiar pueden ser temas adecuados, ya que le gustará hablar de ellos.

4.      Utilice un trato apropiado. Háblele como a un adulto, no como si se tratara de un niño. Esto significa evitar las palabras, frases y el tono de voz que empleamos con los bebés y los niños. También, significa evitar la tendencia a utilizar la palabra “nosotros”, como cuando por ejemplo, se dice “parece que hoy tenemos buen aspecto”. A menos, que se quiera realmente decir “nosotros”, no es conveniente utilizarlo, siendo preferible utilizar frases como “tienes buen aspecto”, que significaría lo mismo pero expresado de una manera adulta.

5.      Es preferible que le diga a su familiar lo que debe hacer y no lo que no debe hacer. De esta manera hará más fácil que le entienda. Así, es preferible decirle “quédate en el salón”, que “no te muevas del salón”.

6.      Haga preguntas sencillas. Evite realizar preguntas cuando la enfermedad se encuentre en un estado avanzado. Pero si lo hace, limite las alternativas de respuesta. Algunos ejemplos de preguntas adecuadas son: “¿quieres una manzana? (a la vez que se le muestra); “¿te gustaría dar un paseo?” (pregunta con respuesta sí/no). Evite preguntas más complejas, ante las que son posibles diversas respuestas. Por ejemplo, “¿qué quieres comer?”, ya que tiene tantas posibles respuestas que puede dificultar que su familiar responda.

7.      Simplifique lo que quiere decir. Utilice palabras familiares y conocidas. Evite largas parrafadas que contribuirían a una mayor confusión de su familiar. Una información sencilla y breve ayudará a que se sienta orientado y seguro.

8.     Escúchele pacientemente pensando que va a comprenderle. Aunque, en ocasiones, no le pueda entender pese al empeño que pone, otras veces podrá entenderle.

9.      Mantenga la calma. Intente sonreír y mostrar sentido del humor. Una respuesta de impaciencia o agresividad, sólo lleva a provocar un conflicto. En situaciones donde la persona mayor parezca preocupada y tensa, el cuidador debe responder con tranquilidad. Es preferible utilizar diferentes palabras y frases, pensando qué es lo que puede querer su familiar o cogerle suavemente de las manos para tranquilizarle.

10.  No intente razonar ni aplicar la lógica con su familiar. A veces, la persona que padece demencia vive en su propio mundo, siguiendo su propia lógica y realizando acciones de difícil comprensión para las personas que no sufren tal enfermedad (por ejemplo, ponerse la ropa interior sobre la exterior). A veces puede ser conveniente seguir la realidad que vive el enfermo aunque realice actos que no sean lógicos para los demás. Mientras su actividad no sea peligrosa para él o para los demás miembros de la familia, deje que la continúe aunque no sea del todo lógica ni comprensible para usted. Esto transmite seguridad a su familiar.

11.   Elimine la utilización de la expresión “¿no recuerdas?”. El enfermo de Alzheimer va perdiendo la memoria con el tiempo. Por esta razón habrá cosas que no pueda recordar y se sentirá frustrado. Sea comprensivo en estos momentos. Preguntarle si recuerda algo le pone en un aprieto. Es necesario vigilar y evitar las expresiones que examinen la capacidad de memoria de su familiar. Así, utilizar expresiones tales como ¿cuándo hiciste…?, o ¿cuánto tiempo hace que…?, pueden causarle frustración. Por ejemplo, es preferible decir “aquí está tu prima Carmen”, en lugar de “¿no recuerdas a tu prima Carmen?”.

12.  Dele la oportunidad de responder. Lo que parece un silencio largo e inútil para usted, puede significar que su familiar está concentrándose, comprendiendo lo que acaba de decirle y buscando una respuesta. Si no responde en 1 o 2 minutos, repita usted su pregunta o comentario exactamente de la misma manera o comentario exactamente de la misma manera en que lo hizo anteriormente, empleando las mismas palabras, ya que así le facilitará que lo acabe de entender.

13.  Ayúdele a comunicarse a través de la lectura. Una de las actividades de más interés y que más amena puede resultar para su familiar si padece esta enfermedad es la lectura. Leerle durante un rato un pequeño texto es también una forma de comunicación.
 

RECUERDE:


v  Una comunicación eficaz ayuda a un mejor entendimiento entre la persona mayor y el familiar que le cuida, evitando problemas de relación derivados de información mal expresadas o mal entendidas.

v  Usted puede comunicarse mejor con la persona a la que le cuida si la tiene en cuenta, poniéndose en su lugar, dándole el tiempo necesario para que responda y prestando atención a lo que le dice.

v  Si tiene que decir a su familiar algo importante elija el momento y lugar adecuado.
"Cuando las personas mayores necesitan ayuda. Guía para cuidadores y familiares".

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