La enfermedad de Alzheimer es una
enfermedad degenerativa de ciertas células cerebrales, las neuronas, en
particular las que utilizan como neurotransmisor la acetilcolina.
Las lesiones en el cerebro empiezan por
el hipocampo y las amígdalas (gestionan la memoria y los afectos); lo que
explica los olvidos y los cambios de carácter y personalidad que sufren las
personas en el comienzo de la enfermedad. Más tarde, se extiende también a
otras zonas de la corteza cerebral.
A medida que van muriendo las neuronas,
las funciones cerebrales desaparecen paulatinamente. Por ello, el enfermo
pierde poco a poco sus capacidades para mantener las actividades instrumentales
(conducir, usar el teléfono, utilizar el transporte público...), las actividades
sociales (ir a visitar a amigos o familiares, ir a comprar, establecer nuevas
relaciones...), y las actividades de la vida diaria (ir al retrete, asearse,
comer, vestirse...).
La desaparición progresiva de la
autonomía conduce a una dependencia cada día más estrecha del enfermo hacia su
cuidador principal.
- No es una consecuencia del envejecimiento, se trata de una verdadera enfermedad.
- No tiene nada que ver con la “locura”, sino que es una enfermedad del cerebro.
- La persona que la sufre tiene el estatuto de “enfermo” y por tanto todos los derechos reconocidos por la ley a las personas enfermas.
- Aún no se conocen las causas concretas
de la enfermedad y no existe tratamiento para prevenirla o curarla.
Fases o grados de la enfermedad:
Se estima que un enfermo de Alzheimer,
tiene un promedio de 10 a 12 años de vida después del diagnóstico. Se han
descrito tres grados, que sirven sobre todo para definir el estado del enfermo
en el marco de la evolución de la enfermedad, para seleccionar los medicamentos
y para evaluar la pérdida de autonomía (Ley de Dependencia).
Los problemas de memoria son una de las
primeras señales de la enfermedad y algunas personas pueden tener “Deterioro
Cognitivo Leve” (DCL o MCI). Las personas con este deterioro tienen más
problemas de los que normalmente tienen las personas de su misma edad, pero sus
síntomas no son tan severos como los de aquellas personas que están avanzadas
en la enfermedad.
- Enfermedad
de Alzheimer Leve: La
pérdida de memoria continúa y surgen cambios en otras capacidades
cognitivas. Las personas frecuentemente son diagnosticadas durante esta
etapa. Los problemas pueden incluir: perderse, dificultad para manejar el
dinero, repetir las preguntas, más tiempo para las actividades diarias,
pequeños cambios en el estado de ánimo y en la personalidad.
- Enfermedad
de Alzheimer Moderada:
El daño ocurre ya en las áreas del cerebro que controlan el lenguaje, el
razonamiento, el procesamiento sensorial y el pensamiento consciente. La
pérdida de la memoria y la confusión aumentan, comienzan a tener problemas
para reconocer a sus familiares. Tal vez, no puedan aprender cosas nuevas
ya, llevar a cabo tareas que incluyen varios pasos, y es posible que
tengan alucinaciones, delirios y paranoia o se comporten impulsivamente.
- Enfermedad
de Alzheimer Severa:
En la última etapa de la enfermedad, las placas y ovillos se han extendido
por todo el cerebro y los tejidos del cerebro se han encogido considerablemente.
No pueden comunicarse y dependen completamente de otros para su cuidado.
La persona quizás pasa la mayor parte del tiempo en cama ya, en la medida
que su cuerpo va dejando de funcionar.
Diagnóstico:
La
enfermedad de Alzheimer únicamente se puede diagnosticar de manera definitiva
después de la muerte de la persona. Pero los médicos tienen métodos y
herramientas que les ayudan a determinar con bastante precisión si una persona
está teniendo problemas de la memoria “posiblemente tiene Alzheimer” (demencia
puede ser debida a otra causa) o “probablemente tiene Alzheimer” (no se
encuentra otra causa). Tratamiento:
A pesar
de que hasta el presente, no hay una cura disponible para la enfermedad de
Alzheimer, una adecuada planificación médica y social pueden aliviar la carga
para el paciente y su familia. Las medicinas apropiadas pueden disminuir la
agitación, la ansiedad y el comportamiento impredecible, así como mejorar la
regularidad del sueño y tratar la depresión. El ejercicio físico y las actividades
sociales son importantes como también lo son la adecuada nutrición y el
mantenimiento general de la salud. Un medio ambiente sereno y bien estructurado
pueden ayudar a la persona afectada a conservar en lo posible el más alto nivel
de comodidad.
Estimulación Cognitiva:
Actualmente
ha cambiado la forma de abordar las demencias, y además del tratamiento farmacológico
se empieza a tener en cuenta otro tipo de terapias que van a contribuir junto
con los fármacos a enlentecer el curso de la enfermedad. Entre esas terapias se
encuentra la estimulación cognitiva. La estimulación cognitiva se basa en el
concepto de plasticidad cerebral, que es la capacidad que tiene el cerebro de
recuperarse después de un daño a través de cambios tanto estructurales como
funcionales.
Antes
de comenzar el tratamiento en Estimulación Cognitiva es imprescindible conocer el
estado de todas las funciones cognitivas, cuales están conservadas y cuales
alteradas. Para ello se realizará la Evaluación Neuropsicológica, consistente
en una serie de pruebas que van a ir midiendo todas las capacidades del sujeto
para después ser comparadas con puntuaciones normales para su edad y
escolaridad, y determinar así el grado de deterioro. Además, es necesario
conocer otros datos, como escolaridad, profesión, hobbies, presencia o no de
problemas de conducta, déficits físicos (visuales, auditivos, motores,…),
diagnóstico y fase de la enfermedad en la que se encuentra; además del funcionamiento
del paciente en las actividades de la vida diaria tanto instrumentales (hacer
la compra, la comida, manejo del dinero, manejo de la correspondencia,…) como básicas
(aseo, vestido, alimentación,…).Una vez que conocemos todas estas áreas procederemos a plantear objetivos y planificar el tratamiento. Va a ser importante tanto la evaluación inicial como una evaluación de seguimiento (cada 6 o 9 meses) para valorar el deterioro y posibles modificaciones del tratamiento. Vamos a utilizar una serie de actividades que trabajen funciones cognitivas concretas a través de diversos formatos y canales sensoriales.
La
estimulación cognitiva debe cumplir 3 principios básicos. En primer lugar la constancia;
no es efectiva si no se realiza de forma continua. En segundo lugar, la flexibilidad;
debe de adaptarse a las distintas fases de la enfermedad. Y en tercer lugar, la
personalización, ya que no existe un patrón estable de evolución en todos los pacientes,
el tratamiento debe adaptarse a las características de cada uno.
www.nia.nih.gov/Alzheimers (National Institute on Aging).
www.alzheimer-online.org (Portal Alzheimer Online).
www.fundaciónalzheimeresp.org (Fundación Alzheimer España).
www.afal.es (La Asociación para las familias con
Alzheimer).
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