jueves, 18 de abril de 2013

PARA CONOCER UN POCO MÁS ACERCA DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

      
     
       La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad degenerativa de ciertas células cerebrales, las neuronas, en particular las que utilizan como neurotransmisor la acetilcolina.
Las lesiones en el cerebro empiezan por el hipocampo y las amígdalas (gestionan la memoria y los afectos); lo que explica los olvidos y los cambios de carácter y personalidad que sufren las personas en el comienzo de la enfermedad. Más tarde, se extiende también a otras zonas de la corteza cerebral.

A medida que van muriendo las neuronas, las funciones cerebrales desaparecen paulatinamente. Por ello, el enfermo pierde poco a poco sus capacidades para mantener las actividades instrumentales (conducir, usar el teléfono, utilizar el transporte público...), las actividades sociales (ir a visitar a amigos o familiares, ir a comprar, establecer nuevas relaciones...), y las actividades de la vida diaria (ir al retrete, asearse, comer, vestirse...). 
La desaparición progresiva de la autonomía conduce a una dependencia cada día más estrecha del enfermo hacia su cuidador principal.

 Es importante tener en cuenta estas concepciones de la enfermedad de Alzheimer:
  • No es una consecuencia del envejecimiento, se trata de una verdadera enfermedad.
  • No tiene nada que ver con la “locura”, sino que es una enfermedad del cerebro.
  • La persona que la sufre tiene el estatuto de “enfermo” y por tanto todos los derechos reconocidos por la ley a las personas enfermas.
  • Aún no se conocen las causas concretas de la enfermedad y no existe tratamiento para prevenirla o curarla.

Fases o grados de la enfermedad:

       Se estima que un enfermo de Alzheimer, tiene un promedio de 10 a 12 años de vida después del diagnóstico. Se han descrito tres grados, que sirven sobre todo para definir el estado del enfermo en el marco de la evolución de la enfermedad, para seleccionar los medicamentos y para evaluar la pérdida de autonomía (Ley de Dependencia).
Los problemas de memoria son una de las primeras señales de la enfermedad y algunas personas pueden tener “Deterioro Cognitivo Leve” (DCL o MCI). Las personas con este deterioro tienen más problemas de los que normalmente tienen las personas de su misma edad, pero sus síntomas no son tan severos como los de aquellas personas que están avanzadas en la enfermedad.
 
  1. Enfermedad de Alzheimer Leve: La pérdida de memoria continúa y surgen cambios en otras capacidades cognitivas. Las personas frecuentemente son diagnosticadas durante esta etapa. Los problemas pueden incluir: perderse, dificultad para manejar el dinero, repetir las preguntas, más tiempo para las actividades diarias, pequeños cambios en el estado de ánimo y en la personalidad.
  2. Enfermedad de Alzheimer Moderada: El daño ocurre ya en las áreas del cerebro que controlan el lenguaje, el razonamiento, el procesamiento sensorial y el pensamiento consciente. La pérdida de la memoria y la confusión aumentan, comienzan a tener problemas para reconocer a sus familiares. Tal vez, no puedan aprender cosas nuevas ya, llevar a cabo tareas que incluyen varios pasos, y es posible que tengan alucinaciones, delirios y paranoia o se comporten impulsivamente.
  3. Enfermedad de Alzheimer Severa: En la última etapa de la enfermedad, las placas y ovillos se han extendido por todo el cerebro y los tejidos del cerebro se han encogido considerablemente. No pueden comunicarse y dependen completamente de otros para su cuidado. La persona quizás pasa la mayor parte del tiempo en cama ya, en la medida que su cuerpo va dejando de funcionar.

Diagnóstico:


La enfermedad de Alzheimer únicamente se puede diagnosticar de manera definitiva después de  la muerte de la persona. Pero los médicos tienen métodos y herramientas que les ayudan a determinar con bastante precisión si una persona está teniendo problemas de la memoria “posiblemente tiene Alzheimer” (demencia puede ser debida a otra causa) o “probablemente tiene Alzheimer” (no se encuentra otra causa).

Tratamiento:

A pesar de que hasta el presente, no hay una cura disponible para la enfermedad de Alzheimer, una adecuada planificación médica y social pueden aliviar la carga para el paciente y su familia. Las medicinas apropiadas pueden disminuir la agitación, la ansiedad y el comportamiento impredecible, así como mejorar la regularidad del sueño y tratar la depresión. El ejercicio físico y las actividades sociales son importantes como también lo son la adecuada nutrición y el mantenimiento general de la salud. Un medio ambiente sereno y bien estructurado pueden ayudar a la persona afectada a conservar en lo posible el más alto nivel de comodidad.

Estimulación Cognitiva:  
Actualmente ha cambiado la forma de abordar las demencias, y además del tratamiento farmacológico se empieza a tener en cuenta otro tipo de terapias que van a contribuir junto con los fármacos a enlentecer el curso de la enfermedad. Entre esas terapias se encuentra la estimulación cognitiva. La estimulación cognitiva se basa en el concepto de plasticidad cerebral, que es la capacidad que tiene el cerebro de recuperarse después de un daño a través de cambios tanto estructurales como funcionales.
Antes de comenzar el tratamiento en Estimulación Cognitiva es imprescindible conocer el estado de todas las funciones cognitivas, cuales están conservadas y cuales alteradas. Para ello se realizará la Evaluación Neuropsicológica, consistente en una serie de pruebas que van a ir midiendo todas las capacidades del sujeto para después ser comparadas con puntuaciones normales para su edad y escolaridad, y determinar así el grado de deterioro. Además, es necesario conocer otros datos, como escolaridad, profesión, hobbies, presencia o no de problemas de conducta, déficits físicos (visuales, auditivos, motores,…), diagnóstico y fase de la enfermedad en la que se encuentra; además del funcionamiento del paciente en las actividades de la vida diaria tanto instrumentales (hacer la compra, la comida, manejo del dinero, manejo de la correspondencia,…) como básicas (aseo, vestido, alimentación,…).
 Una vez que conocemos todas estas áreas procederemos a plantear objetivos y planificar el tratamiento. Va a ser importante tanto la evaluación inicial como una evaluación de seguimiento (cada 6 o 9 meses) para valorar el deterioro y posibles modificaciones del tratamiento. Vamos a utilizar una serie de actividades que trabajen funciones cognitivas concretas a través de diversos formatos y canales sensoriales.
La estimulación cognitiva debe cumplir 3 principios básicos. En primer lugar la constancia; no es efectiva si no se realiza de forma continua. En segundo lugar, la flexibilidad; debe de adaptarse a las distintas fases de la enfermedad. Y en tercer lugar, la personalización, ya que no existe un patrón estable de evolución en todos los pacientes, el tratamiento debe adaptarse a las características de cada uno.
www.nia.nih.gov/Alzheimers (National Institute on Aging).
www.alzheimer-online.org (Portal Alzheimer Online).
www.fundaciónalzheimeresp.org (Fundación Alzheimer España).
www.afal.es   (La Asociación para las familias con Alzheimer).

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