Podemos definir la rabieta como
una respuesta de rabia ante una situación de insatisfacción. No es una conducta
aprendida sino natural, si bien puede desencadenar conductas asociadas que si
serán aprendidas.
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A los doce meses aproximadamente se inician de
manera esporádica y poco intensa.
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Entre los 2 y 3 años se presentan
frecuentemente, incluso hay niños que manifiestan una diaria, y son muy
intensas.
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Entre los 3 y 4 años, disminuye la frecuencia y
la intensidad, aunque algunas veces pueden presentarse con gran intensidad como
en la etapa anterior.
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A partir de los 5 años son poco frecuentes,
porque deben emplear otros recursos para mostrar sus enfados.
La mayoría de los padres y
madres en algún momento tienen que aguantar las rabietas de sus hijos/as. Se
trata de un signo de independencia del niño y es bastante normal, aunque ello
no significa que sea fácil de resistir y especialmente en público.Las rabietas siempre suelen tener un motivo. En algún momento se daría cuenta de que su comportamiento daba resultados, pero lo que debe aprender es que se trata de una conducta inadecuada:
·
Que no conduce a nada.
·
Que no le ayuda en su frustración.
·
Que no le libra de una obligación.
·
Que no modifica nuestra manera de pensar con
respecto a algo.
El objetivo principal en la
mayoría de los casos es llamar la atención y esto lo consigue, no sólo al
darles lo que buscan, sino también cuando le regañamos, le miramos y le
hablamos intentando razonar con ellos o ellas. Por eso, la forma más rápida de
liberarse de este comportamiento es ignorar al niño o niña, puesto que no hay
forma de razonar en medio de un arranque emocional. Si se le ignora mientras
está en un lugar seguro se le enseñará que las rabietas no son eficaces y aprenderá
a utilizarlas con menos frecuencia.
“La Rabieta Aprendida”.
Aparecen más tarde que las rabietas evolutivas, suelen aprenderse entre los dos años y medio y tres años.Se trata de conductas que implican: Llorar furiosamente, golpearse, tirar cosas, intentar apoderarse de lo que no le dejan, quejas, gruñidos, mirar despectivamente, etc.
Consejos
para evitar las rabietas aprendidas:
·
No le chinches antes de que tenga cuatro años
como broma para que se enfade, porque estás estimulando las rabietas.
·
No le atiendas SÓLO cuando se enfada.
·
No queráis resarciros de vuestra posible
culpabilidad comprándole aquello que pedía o dándole lo que quería si ya ha
dejado de hacerlo.
Pautas
a realizar frente a las rabietas:
ü Apartarse,
hacer otra cosa mientras dure la rabieta.
ü No
debemos mirar al niño o niña ya que prolongará la rabieta. Se puede esperar
unos minutos y decirle “cuando acabes de llorar nos iremos a…”.
ü Al
terminar la rabieta hay que recibirle como si no hubiera pasado nada y sin
mencionar el incidente.
ü Si la
pataleta se prolonga y nos sentimos necesitados de ceder a su demanda porque no
se aguanta más, debemos explicarle que estamos cansados de oírle, llevarle a
otra habitación y sentarle en un sitio donde él o ella no pueda vernos pero
nosotros sí. Allí debe estar hasta que termine.
ü Los
niños/as saben cuándo realizar las rabietas y cuál es el momento más probable
para que el padre y la madre cedamos; puede ser cuando hay gente delante o la
madre y el padre estemos cansados.
ü ¡Ojo!
Una rabieta cuando los niños y niñas van creciendo no es algo normal, y es
consecuencia de que de pequeño obtuvo todo lo que quiso de esta forma. Por lo
tanto, los padres y madres tenemos a cargo la tarea de enseñar a nuestros hijos
que una rabieta no le conduce a obtener cosas positivas, sino que es algo
completamente inadecuado ante lo que nadie va a ceder.
“El comportamiento infantil.
Orientaciones educativas” (Margarita Vidal Lucena).
Os dejo dos vídeos sobre las rabietas:
- En este vídeo realizan una aproximación de porqué los niños pueden realizar rabietas o berrinches y qué podemos hacer en esas situaciones.
- Y un vídeo con una forma "novedosa" para probar frente a las rabietas de nuestros hijos ;-D :
¡¡Buen fin de semana!!


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